Yo antes no era así.
Yo era fuerte. Quizás no tan fuerte como pretendía aparentar, pero sí más fuerte, cocida en las batallas emocionales, con mi cáscara y mis historias, para protegerme probablemente de esto. Me importaba menos lo que dijera la gente de mi, me importaba pero poco, seguía mis propias reglas sin meterme en las reglas de los demás, ni criticarlas. Y así me conociste, y así te enamoraste de mi. Cuando yo era lo que yo quería ser.
No puedo decir que cambiara por ti. A ti te gusté tal y como era, con mis botas raras y mis medias de rejilla. Tal vez esa no era yo misma, solo era yo saliendo de otra batalla emocional perdida, con los restos de en lo que me había convertido para encajar con otra persona. Aún así, cambié contigo, y cuando digo contigo, digo a tu lado.
Ahora soy débil. He sucumbido a los estereotipos, a las miradas críticas, a los complejos que no sabía que tenía, y a los que había conseguido superar. Quizás, cuando bajé la barrera para gustarte a ti, bajé la barrera para gustarle a todo el mundo, sin darme cuenta.
Ahora detesto esta debilidad contra la que no puedo luchar. Me miro al espejo y solo veo lo que no quiero ser, o lo que quiero cambiar, lo que antes no estaba ahí, o lo que antes me gustaba y ya no está.
Soy culpable por haberme enamorado? Por haberte querido tanto que quise dártelo todo? Por intentar todo el tiempo que me quisieras como yo a ti... Y ahora me he perdido, a cada paso que doy busco tu aprobación, a cada palabra que digo busco una sonrisa tuya. Giran mis pensamientos en torno a ti incluso cuando no tengo razones para ello. Y ya no puedo esconderlo más. Te vas dando cuenta de lo mucho que necesito ser perfecta para ti.
Solo pienso en reencontrarme a mi misma, donde quiera que me perdí. y recuperarme.