"Cuando me senté en la mesa, la mermelada de arándanos se burló de mi. Me acordé del día en que jugamos a dispararnos preguntas rápidas. Y preguntas tontas. Irrelevantes diría yo. Cosas que a nadie le importan de otra persona, y que a nosotros sí.
<<
- Veamos... ya no se me ocurren más cosas. Creo que ahora mismo lo sé todo sobre ti. Seguro que más que nadie.
- No, porque no sabes... cual es mi mermelada favorita.
- Y para qué quiero saber cual es tu mermelada favorita?
- Por si algún día apareces con el desayuno en mi cama, no lo estropees con la mermelada enquivocada. Ya sabes que soy muy
- Muy maniática, sí. Y cual es tu mermelada favorita?
- La mermelada de arándanos. >>
A la mañana siguiente me desperté con un beso tuyo y mermelada de arándanos en mis tostadas. Siempre sabías pillar las indirectas. Maldito cabrón de ojos azules."
Nuestros caminos no se separaron, nos encargamos de poner un muro entre ellos. Admítelo, siempre tendrás la duda de que hubiera pasado. Y si...?
Y si hubieramos sabido querernos a tiempo?
Y si nunca hubiesemos cometido el error de seguir viéndonos ?
No, yo no podría vivir sin ti y, sinceramente, no sé por que. Nunca te veo, nunca nos vemos, y ya nunca hablamos. Pero tengo al menos la convicción, de que si te necesito, estarás ahí. Por que siempre que te necesito estás ahí. Al fin y al cabo eres mi red de seguridad. Puede que siempre lo seas. Fuiste el muro contra el que me di, y ahora eres el muro que me detiene.
Gracias.
31 de octubre de 2012
En invierno, yo.
Me gusta el invierno. El aire frío arañando mi cara. El chapoteo de mis botas en el suelo mojado. El cielo gris, la luz blanca que se filtra por las nubes. Los besos bajo la lluvia.
Los reencuentros con una vieja amiga que nunca debió convertirse en vieja.
Me gusta, como tantas otas cosas en esta vida, me gusta y lo disfruto como un placer secreto, cuando voy sola y bailo debajo del paragüas, y tarareo canciones de los Backstreet boys sin saberme la letra.
Me gusta la sensación de hogar de llegar a casa y al calor, pegarme a un radiador y tener esa sensación de "hogar dulce hogar" que yo nunca podría tener si no fuera invierno. Si no fuera invierno y yo no fuera una mocosa no pisaría nunca el suelo de mi casa. Cualquier apestoso rincón de este apestoso (y solitario) lugar donde vivo es mejor que mi casa. Un banco del parque me da más paz que mi propia habitación.
En realidad mi habitación antes me gustaba. A veces todavía me gusta. Cuando apago la luz y enciendo la lamparita de luz blanca e hiriente que dibuja un círculo iluminado allí donde toca la pared. Pero es horrible entrar cuando hay luz, y cada parte del desastre se ve perfectamente. Ahí, las marcas de cuando tiré un vaso contra la puerta. Ahí, donde arañé la pared. Ahí, donde simplemente me siento y lloro.
Los momentos felices en mi habitación se esconden debajo de capas y capas y capas de ropa, libros, papeles, cartas, platos con restos de comida, alguna que otra foto... En general, mi desastre. Sueno algo tremendista, con un toque a pesimista y matices de dramática.
Es exáctamente como soy, supongo. Quizás por eso me gusta el invierno. Todo es más deprimente e irónicamente, así me siento más a gusto.
Los reencuentros con una vieja amiga que nunca debió convertirse en vieja.
Me gusta, como tantas otas cosas en esta vida, me gusta y lo disfruto como un placer secreto, cuando voy sola y bailo debajo del paragüas, y tarareo canciones de los Backstreet boys sin saberme la letra.
Me gusta la sensación de hogar de llegar a casa y al calor, pegarme a un radiador y tener esa sensación de "hogar dulce hogar" que yo nunca podría tener si no fuera invierno. Si no fuera invierno y yo no fuera una mocosa no pisaría nunca el suelo de mi casa. Cualquier apestoso rincón de este apestoso (y solitario) lugar donde vivo es mejor que mi casa. Un banco del parque me da más paz que mi propia habitación.
En realidad mi habitación antes me gustaba. A veces todavía me gusta. Cuando apago la luz y enciendo la lamparita de luz blanca e hiriente que dibuja un círculo iluminado allí donde toca la pared. Pero es horrible entrar cuando hay luz, y cada parte del desastre se ve perfectamente. Ahí, las marcas de cuando tiré un vaso contra la puerta. Ahí, donde arañé la pared. Ahí, donde simplemente me siento y lloro.
Los momentos felices en mi habitación se esconden debajo de capas y capas y capas de ropa, libros, papeles, cartas, platos con restos de comida, alguna que otra foto... En general, mi desastre. Sueno algo tremendista, con un toque a pesimista y matices de dramática.
Es exáctamente como soy, supongo. Quizás por eso me gusta el invierno. Todo es más deprimente e irónicamente, así me siento más a gusto.
Por dios, Edu, si alguna vez lees esto, tu novia no es tan terriblemente depresiva como parece.
24 de octubre de 2012
FearFearFear
Todavia tengo a veces esa sensación de que algo no va bien. Aún habiendo conseguido todo lo que quería, aún habiendo escapado de una carcel de peleas y golpes, aún estando por encima de lo malo. Aún tengo miedo de salir a la calle, de entrar en mi casa, de salir de mi, de entrar en ti. Aún me tropiezo, y me choco.
Aún siento el odio.
Subiendo desde mi estomago e inundando el corazón, envenandolo, ennegreciendo mis ojos y tensando mis musculos, reptando por mis brazos y haciendome ser...
Quien intento ocultar que soy.
Hola, a veces soy feliz, lo juro.
Aún siento el odio.
Subiendo desde mi estomago e inundando el corazón, envenandolo, ennegreciendo mis ojos y tensando mis musculos, reptando por mis brazos y haciendome ser...
Quien intento ocultar que soy.
Hola, a veces soy feliz, lo juro.
12 de octubre de 2012
Time to move on.
Me apetece viajar, y conocer sitios nueos. Países como Jamaica, Brasil, La India, Egipto, Arabia Saudí, Sudáfrica; ciudades como Dubai, Dublín, Nueva York, París, Berlin...
11 de octubre de 2012
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