¡Palitos de pescado con natillas!
Ojalá vinieras a por mi, Doctor desarrapado. Ven a por mi y llevame a ver los mundos que Amelia vio contigo. Yo me quedaré a tu lado. Seremos tú y yo.
¡Palitos de pescado con natillas!
Ojalá vinieras a por mi, Doctor desarrapado. Ven a por mi y llevame a ver los mundos que Amelia vio contigo. Yo me quedaré a tu lado. Seremos tú y yo.
Hoy más que nunca necesito un empujocito para creer en el amor.
Por qué ultimamente me gusta tanto lo ajeno, y no encuentro misterio en lo propio? Que tiene de malo lo que yo tengo? Quizas la "rutina" y la "monotonía" son mas aliados que enemigos y no lo he entendido bien.
Algo no va como debería ir, y yo quiero arreglarlo, pero sola? Debo intentarlo sola? Servirá de algo?
Mis ojos estaban reteniendo unas lagrimas que mi corazon no podia. Lloraba por dentro rota, sentia como todo se desvanecía allí en ese instante, y mi cuerpo amenazaba con dejar de responderme, ante la mirada nada atenta del hombre que me habia roto. Durante el largo silencio que nos separaba me sentí a kilometros de él, como si fueramos de planetas distintos, o mas bien como si fueramos dos planetas: yo marte y el júpiter. Cuando las luces de aquel pequeño cine se apagaron dejé de contener el aliento en una mezcla de alivio y dolor físico, y cayeron únicamente cuatro gotas de mis ojos. Dejé que corrieran por mi cara y se secaran en mis mejillas, nadie podia verme, nadie me miraba, ni él me miraba ni me iba a mirar. Supe con tristeza que él jamás entendería todo aquello, lo que suponia ver su mirada perdida en un lugar como aquel. Mi intención solo era llevarle a mi rincón, enseñarle algo de mi plasmado en una calle, en una cafeteria, y sobretodo que se abriera para mi... Como yo lo he hecho tantas veces. Después supe que en su interior vacío en ningun momento fue consciente de lo que estaba pasando a su lado. Sus ojos se pararon en los míos y aún así no vieron nada del dolor ni de la pena, y si lo vieron miró hacia otro lado, como siempre.