Cada día llegaba a clase y me saludaba jocoso y yo respondía con una mueca de asco o desdén. Pero si algún día saludaba a mis amigas y no a mi, o si las bromitas se las hacía a ellas, a mi me escocía y le odiaba aún más por ligón insoportable.
Y así, entre chistecitos y odio barato, yo corté con mi novio y seguí con mi vida.
Y un día...
En un tugurio mal iluminado, ébria y desesperada...
Me pasé toda la noche y los días siguientes preguntándome POR QUE le había besado. Por que ?? Sólo fue un beso pero fue la cosa más rara que había hecho en mi vida. YO besando a ese chico!? ese imbécil chulo y arrogante que me guiñaba el ojo para enervarme. Y así entre incredulidad, miradas y cuchicheos de la gente volví a caer, una y otra vez, para su sorpresa, en sus manos tímidas. Todo es un caparazón en esta vida.
Y cuatro meses después, sigo odiándole. Pero ahora intento matarlo. A besos.
The end.
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