18 de diciembre de 2012

15:20, tengo hambre.

Hoy es uno de esos días de invierno perfectos, el cielo está gris, no hay nubes, no hay sol, no hay nada. Llueve, tan fino que apenas moja la ropa, y el aire está tan quieto, que el único viento que mueve las hojas marrones del otoño es el que provocan al pasar los coches, con sus bocinas, que hoy no se atreven a tocar. Ni los niños gritan, ni la gente se frota las manos. Hoy es uno de esos días perfectos en los que ni hace frío, y si lo hace, estamos demasiado dormidos para sentirlo. Hoy el alma estaba en calma. La niebla se disipa en las primeras horas y deja el aire puro, transparente, tan perfecto.
Puede que hoy sea un gran día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario