Y ahora vuelvo la vista atrás y todo me parece un engaño. Creo que aquello que sentía nunca fue real, por que estaba enamorada de lo que quería que fueras, y no de lo que eres, de lo que yo creía que eras, de lo que parecías. Ahora toca lo verdaderamente valiente, lo realmente duro: Quererte por quien resulta que eres.
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