Simplemente cerré la puerta y apagué la luz. Él susurró una risa. Encendí el mechero, que iluminó la sonrisa de mis labios. Prendí la llama en las cuatro pequeñas velas sobre la mesa y subí el volumen de la música. Cold Blooded, en mis venas, en el aire, en sus venas. Sentí temblar mis piernas, deseando acercarme a él, que cogió mi cintura yla envolvió como si fuera a escaparme. "Ya eres mía" dijo en mi oído, peligorsamente amenazador.

No hay comentarios:
Publicar un comentario