"Cuando me senté en la mesa, la mermelada de arándanos se burló de mi. Me acordé del día en que jugamos a dispararnos preguntas rápidas. Y preguntas tontas. Irrelevantes diría yo. Cosas que a nadie le importan de otra persona, y que a nosotros sí.
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- Veamos... ya no se me ocurren más cosas. Creo que ahora mismo lo sé todo sobre ti. Seguro que más que nadie.
- No, porque no sabes... cual es mi mermelada favorita.
- Y para qué quiero saber cual es tu mermelada favorita?
- Por si algún día apareces con el desayuno en mi cama, no lo estropees con la mermelada enquivocada. Ya sabes que soy muy
- Muy maniática, sí. Y cual es tu mermelada favorita?
- La mermelada de arándanos. >>
A la mañana siguiente me desperté con un beso tuyo y mermelada de arándanos en mis tostadas. Siempre sabías pillar las indirectas. Maldito cabrón de ojos azules."
Nuestros caminos no se separaron, nos encargamos de poner un muro entre ellos. Admítelo, siempre tendrás la duda de que hubiera pasado. Y si...?
Y si hubieramos sabido querernos a tiempo?
Y si nunca hubiesemos cometido el error de seguir viéndonos ?
No, yo no podría vivir sin ti y, sinceramente, no sé por que. Nunca te veo, nunca nos vemos, y ya nunca hablamos. Pero tengo al menos la convicción, de que si te necesito, estarás ahí. Por que siempre que te necesito estás ahí. Al fin y al cabo eres mi red de seguridad. Puede que siempre lo seas. Fuiste el muro contra el que me di, y ahora eres el muro que me detiene.
Gracias.
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