15 de diciembre de 2012

Mi Paula.

Me pregunto si Paula me leerá alguna vez.
No Paula yo, que me llamo así, Paula ella, la que está al otro lado de la linea entre mi presente y mi pasado, la que en silencio se aleja de mi vida. Somos como dos extrañas. No, cuando la veo volvemos a ser nosotras. Ló sé, lo noto en el aire, y en la comisura de diamante de su boca. En los miedos deslizandose por su pelo de color cambiante, en las capas de las que se ha ido desprendiendo, como una pitón creciendo, ella ha crecido y en las capas de vida que se le han caído estaba yo, y puedo sentir las lagrimas bajo los párpados deseando salir y refrescar la piel quemada por el brillo de sus ojos. Somos otras, tan distintas, tan envueltas en otras vidas. Algo me dice que no le hablará a sus hijos de mi, como me prometió, y no me duele. No pasa nada, lo entiendo, quien querría hablar a sus hijos de la chica con la que descubrió el doloroso poder del amor. No, les hablará de su primer amor, de su primer novio, de como conoció al hombre de sus sueños... y de como lo perdió, o acaso se convirtió en el eje de su vida ? Y le dió una boda de Tiffany's, y ella olvidó haber escrito jamás en una agenda roja.
Yo nunca le hablo a nadie de ella. De ese pedazo secreto en mi corazón que la guarda y la envuelve. De ese simple recuerdo, de una niña peli-negra con buen sentido del amor. No dejo que nadie entre en ese recuerdo que es, no vayan a reirse, a entorpecerlo, a oscurecerlo con sus pensamientos. Por que nadie jamás en toda la tierra entendería el amor que vivimos Paula y yo, hace ya más de un año.

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