L. me miró perspicaz mientras veía a R. alejándose.
- Ve con él, ya hablaremos más tarde.
- No - dije con soltura, aparentando normalidad - me apetece que hablemos ahora.
Sus ojos sxe achicaron con la sospecha. L. me pillaba siempre. Con ella los secretos no iban a funcionar nunca.
- Voy a hacerte una pregunta y vas a contestarme sinceramente con la verdad.
- Oh no...
- Te gusta tanto cómo para salir con él?
- No sé, supongo, no?
- Si de verdad le quisieras, dirías "por supuesto".
Y qué razón tiene.
No hay comentarios:
Publicar un comentario