21 de agosto de 2011

Tú eres el puñal.

Si me rompieras cada hueso, si desgarraras mi piel, si me mordieras hasta desangrarme y golpearas con piedras y palos mi cuerpo y mi cabeza, si me tiraras al suelo y me patearas, rompiéndome las costillas, partiéndome los labios y fracturandome la nariz, me harías menos daño. Me dolería menos que esto que me estás haciendo, tratándome como al pasado, como a un estorbo, como a aquello que queremos olvidar y apartamos, en rincon oscuro. Me dolería menos que me destriparas y me arrancaras los brazos y las piernas, porque ya me siento así, pero sin poder gritar, tragándome el dolor y las lágrimas, ya me siento así porque me estás tratando como si fuera una extraña. Una extraña a la que odias.
Pero ojalá pudiera ser yo la que te torturase. La que te colgara con clavos de los pulgares, la que te arrancara la piel a tiras y te arañase con mil cuchillas, la que abrasara tu cara con el fuego de mi dolor, y te rebanara los pezones, y acariciara con un hierro candente las heridas; cada vez que me trataras como a un despojo querría romperte la cara a puñetazos, y despedazarte con un hacha, para que sintieras exáctamente lo que yo siento.

7 de agosto de 2011

Hoy me siento un caracol.

No es curioso cuándo a veces, aunque estás rodeada de gente que te quiere, te sientes la persona más sola del mundo? Hay veces que parece que tus amigos no te escuchan, o más bien diremos que parece que no te entienden. Puedes contarles tus problemas y ellos te darán su opinión y sus consejos, pero a ti nada te encajará con lo que sientes. A veces, las demostraciones de cariño más espectaculares no bastan para subirte el ánimo. Parece que nadie oye tus palabras aunque grites como si se acabara el mundo, aunque traten de escucharte.
Son entonces tan importantes esos amigos? Siempre vamos jurando que nuestra familia y nuestros más cercanos amigos son la base de nuestra vida y a veces ni siquiera ellos son capaces de romper nuestra burbuja. Como se sienten ellos cuando nos aislamos bajo una pared de agua, que anula cualquier intento de comunicación y nubla la capacidad de ver lo que ocurre en el otro lado? Se sienten molestos, ignorados?
Cuando a tu alrededor la gente pasa por ese estado de pasividad externa y confusión interna, no solemos ser capaces de verlo, no identificamos los síntomas de aquello que ya hemos pasado. Será porque no somos capaces de ver que no exteriorizamos nuestros sentimientos cuando sabemos que nadie los entenderá? Porque, ¿de que sirve tratar de hablar cuando nadie te oye? Es mejor seguir la corriente, ir y hacer aquello que sea necesario en el momento, aunque nuestra cabeza esté en otra parte. Por dentro, trenemos tanto que decir, pero por fuera, la gente nos ve como a caracoles, con toda nuestra vida y nuestros misterios dentro, bien protegidos de ser ignorados.
Y cómo pasar página? Como volver a sentir que los hechos que suceden en tu vida tienen algún sentido? Como volver a sentirte parte de tu propia vida, y no una extraña que no es capaz de valorar, ni para bien ni para mal, nada? Es que estamos esperando a que ocurra algo sin saberlo? Puede que deseemos algo subsconcientemente, algo que de un vuelco a nuestro corazón, algo que nos diga "muevete! Esto es importante! Deja de pensar en eso que se ha llevado ya tantas horas de tu tiempo" Quizás tan solo es un respiro de una mente confusa que se hace tantas preguntas respecto a todo que necesita creer que nada merece ser analizado hasta el punto de que nada se vuelve importante, salvo auquello que nos hizo querer escapar de todo.

Entonces, puede que seamos más independientes moralmente de lo que creamos, puede que no dependa de nadie nuestros cambios de humor. O puede que la misma persona haya tenido tanto que ver en ello y nos haya hecho sentir como una montaña rusa emocional tantas veces que nos acostumbremos a que solo ella sea capaz de controlar nuestro ánimo.
A lo mejor, simplemente, el ser humano necesita a veces volverse caracol.

6 de agosto de 2011

Él, él, él, tan solo él.

Cuándo él aparece, siempre olvido lo que estaba diciendo, porque me callo, para poder observarle bien, es instintivo. Casi todos mi amigos de verdad saben lo que pasa, y se ríen, o se callan, para ver que pasa. Y le miro descaradamente, no me importa que me vea, ya no. Y que si le estoy mirando? Y él casi siempre me responde de manera divertida, con una sonrisa, un saludo, una mueca, o a veces tan solo una mirada de respuesta. No brilla, ni es más alto, ni le veo más nítido que a los demás, pero entre una multitud de gente que conozco, le veo primero a él. Y entonces me cuesta dejar de mirarle. Es como que me interesa lo que está haciendo, sea lo que sea, aunque tan solo esté mirando el horizonte. Casi puedo ver lo que está pensando. En su antigua novia, en que la hecha de menos, en que la quiere. Pero eso no es de mi incumbencia, por eso, cuando me pregunta que opino me limito a contestarle que no soy quien para opinar sobre su vida personal. Y aunque insiste, no le digo nada. Que le voy a decir? Que yo le vendría muy bien para olvidarse de ella? Me parece que no.
Por no hablar de lo que pasa cuando me toca. El roce de su piel, el contacto físico, que gracias a Dios, es prácticamente nulo, provoca en mi que por unos instantes pierda el sentido de donde estoy, o que esta diciendo incluso él, y todas mis terminaciones nerviosas se centran allí donde su piel toque la mía. Pero cómo ya he dicho, no sucede muy a menudo. No sé por qué, el prefiere mantener las distancias. Siempre.
Y cuando está conmigo, que nunca es a solas, no es él mismo. Se dedica a ser el chico que casi todo el mundo piensa que es, chulo, engreído, pervertido, y borde. Sé que él no es así realmente por que me lo ha dicho más de una vez. Y cuando le pregunté por qué se comporta así, tan solo supo decirme que no lo sabía. Le sale solo. Le duele que le hable de esa fachada, que le llame egocéntrico, capullo, y busca putas. Y me reprocha que no le conozco. Pero entonces le digo que es él quien no me deja conocerle, y se traga sus palabras.

Mis amigos interpretan todos sus actos cómo una muestra de que siente algo por mi, pero yo sé que tan solo es amable conmigo, que sólo somos amigos que aún no ha olvidado a su ex-novia, y que la quiere muchísimo, no está como para pensar en mi. Y aunque me duele un poco, no puedo hacer más que aceptarlo. Puedes llorar, patalear, decir palabrotas y encabritarte como un caballo, pero a la hora de la verdad, tienes que resignarte.
Y ellos siguen diciéndome que vamos a estar juntos. Que un día no muy lejano me besará y yo tendré que admitir que estaba equivocaba, que le gustaba de verdad. Trato de que sus comentarios no me afecten, porque sé que eso no es verdad y si me hago ilusiones, lo pasaré mucho peor. Por el contrario, si me limito a dejar que pasen los días, los meses, sabiendo y asumiendo que no tiene sentido, que simplemente no sucederá y punto, apenas me decepcionaré. Pero insisten tanto que me lo empiezo a creer y tengo tanto miedo... miedo a pasarlo mal, a que llegue el momento en el que todos creen que me besará y que no pase nada y yo me sienta una imbécil...

Te echo de menos.

Cuando me querías no supe quererte,
cuando me odiaste no supe entenderte,
cuando me olvidaste no supe perdonarte
y cuando volviste a mi vida,
fui yo la que no pudo olvidarte.

Él ya no me quiere. Él ya nunca me va a querer. Y de sus labios solo me queda el recuerdo.

Para olvidarte he de perderte.

“Your day brakes, your mind aches”
 Tu día empieza, te duele el alma.

Gracias Paul McCartney por definir como te sientes cada mañana cuando te han roto el corazón. Tu despertador parece decirte “hoy te toca intentar no derrumbarte”. Y tú haces el esfuerzo de creértelo, y abres los ojos y te levantas, cumples con tu rutina tratando de pensar en cualquier cosa menos en esa persona. Entonces, cuando llevas un par de horas siendo feliz, sucede algo que lo cambia. Una canción en la radio, una frase hecha, un anuncio o una foto que se desliza desde las páginas de un libro olvidado, y toda esa felicidad se resquebraja como un fino cristal que te distorsionaba la realidad, y se rompe en mil pedazos.
Esa es la única verdadera clave para olvidar a alguien: borrar cada huella que dejara en tu vida, hasta que parezca que no existió. Tu mente te hará creer que fue todo un sueño, y cuando ya no quede nada, nada de todo aquello, podrás coger aquellos sentimientos que tanto daño te provocaron, y convertirlos en una sonrisa o un recuerdo.

Hoy me siento encerrada en un mundo donde el silencio es mi aliado.

5 de agosto de 2011

Del odio al amor hay un paso, y viceversa.

Los niños pequeños, dicen algo muy molesto que suena a algo así como "los que se pelean se desean". Los que son un poco más grandes lo traducen a "del odio al amor hay un paso". Yo nunca lo contradecí, pero nunca me pareció del todo creible. En las películas, tanto de niños como de mayores, existía y con frecuencia el amor a primera vista, y las chicas veían a los guapisimos chicos desde el otro lado de un bar, por ejemplo, lanzándolas miraditas. Pero claro, creces, y ves las cosas de otra manera.
Hay dos tipos de odio.
Primero, está el odio en el que detestas a alguien porque le odias, le odias a muerte, no importa las diferencias que tengais,es un odio con repulsión, esa persona te repele literalmente! Puede que sea por sus ideologías o por sus aciones, pero puede que simplemente te parezca insoportable. Toda esa persona te resulta insoportable.

Y después está ese otro odio. Ese odio odioso, que sientes hacia una persona porque sois polos opuestos, porque detestas su manera de actuar, de pensar y que gran parte de las veces, no es correspondido. Es un odio rencoroso que nace cuando sientes un ataque directo de esa persona. Pero sobretodo es odioso porque es un odio con momentos de debilidad. Es ese odio que desgraciadamente, tiene lagunas, y solo aflora a veces. Y los otros "a veces" que no aflora, te deja ver aquello que el odio precisamente trata de esconder para protegerte: que te atrae. Que esa persona a la que odias tiene, inexplicablemente para ti, cosas buenas, y que esas cosas buenas, te gustan. Es el típico odio que te deja pensando horas y horas, estrujándote el cerebro tratando de averiguar no solo si esa persona es "buena" o "mala", sino también tus propios sentimientos. Es el maldito odio que, en vez de ir por el camino del odio absoluto, más parecido mentalmente al infierno ( me lo imagino oscuro y lleno de torturas horribles ) va por el camino del odio pasional, ese odio que va mano a mano con el deseo, que tiene mil subidas y bajadas, y que me recuerda mentalmente al masoquismo ( dolor, placer, dolor placer, dolor... ) Y esque en el fondo, es un odio masoquista para el que odia.

Y por desgracia, el primer odio, el odio absoluto, no tiene fin, odias y odias, no hay límite; pero en el odio pasional, el camino de lo que llamamos odio es irremediablemente corto, muy corto, y el final es siempre el mismo: el amor. Y para bien o para mal, es un camino con doble sentido. Porque los amores nacidos en el odio mueren igual que nacen: detestando a esa persona, su manera de actuar y de pensar, porque al final, vuelves a darte cuenta, de que sois polos opuestos.

Es por esto que la gente grande debería decir "del odio al amor hay un paso, y viceversa".

Te deseo, te deseo tanto.

No sirve para nada imaginar mil veces el momento más perfecto de tu vida en el que él te bese por primera vez, o se te declare. Si lo hacen romántico o no es cosa de ellos, eso no lo puedes forzar tú. Es más, todo depende de él. Si te besa o si no te besa, tambien, porque eso es principalmente por lo que no sirve de nada imaginarlo, porque puede que no suceda. Aunque en los cuentos de hadas, sucede.

Hoy me miro en el espejo y miro a mi alrededor y veo algo terrible, veo que haces juego con mi vida. Haces juego con mi sofá y con mi cama y con mi cara de sueño por las mañanas. Haces juego con mi televisión y con mi perro, haces juego con mis lágrimas, y tu risa hace juego con la mía. Te veo, te veo trayéndome el desayuno a la cama, te veo viniendo cansado cada noche, te veo haciendo  un esfuerzo por sacarme una sonrisa un mal día, porque haces juego con mi música y con mis gustos, haces juego en mi cocia, cocinando para mi! Sé que es una locura pero haces juego con mi locura y con mi fantasía.

Cuando les veo a ellos besándose y amandose una tarde de viernes o una mañana de sábado, cuando me cuentan que han dado un paso más, cuando pienso en ti dando ese paso con alguien que no fui yo, pienso a la vez en mi dando ese paso contigo, pienso en nuestras escapadas a lugares insólitos para estar a solas. Te deseo en cada rincón de mi casa y si estás conmigo te deseo da igual donde estemos, te deseo sí, de la manera más obscena, deseo abrazarte primero y pasar a mayores, besarnos de otra manera, deseo que tus miradas ardientes sean ardientes solo para mi... las miras así a todas? No puedo saberlo. Los sábados son odiosos si no sé donde estás, porque cada día aumenta mi miedo, y si encuentras a otra? Y si salgo de tu mente, si esque alguna vez estoy en ella?
Ayúdame a llevar el fuego a cualquier lugar, porque ardemos cada vez que nos tocamos.

Feelings.

Todo el mundo tiene derecho a sentir, y a que le dejen sentir. A amar sin tener miedo, a odiar sin esconderlo, a ser feliz sin tener que callarse. Pero la vida no nos deja ser como queremos, no nos deja sentir. Sentimos por dentro, sentimientos de caramelo que se funden con las dudas.