Cuándo él aparece, siempre olvido lo que estaba diciendo, porque me callo, para poder observarle bien, es instintivo. Casi todos mi amigos de verdad saben lo que pasa, y se ríen, o se callan, para ver que pasa. Y le miro descaradamente, no me importa que me vea, ya no. Y que si le estoy mirando? Y él casi siempre me responde de manera divertida, con una sonrisa, un saludo, una mueca, o a veces tan solo una mirada de respuesta. No brilla, ni es más alto, ni le veo más nítido que a los demás, pero entre una multitud de gente que conozco, le veo primero a él. Y entonces me cuesta dejar de mirarle. Es como que me interesa lo que está haciendo, sea lo que sea, aunque tan solo esté mirando el horizonte. Casi puedo ver lo que está pensando. En su antigua novia, en que la hecha de menos, en que la quiere. Pero eso no es de mi incumbencia, por eso, cuando me pregunta que opino me limito a contestarle que no soy quien para opinar sobre su vida personal. Y aunque insiste, no le digo nada. Que le voy a decir? Que yo le vendría muy bien para olvidarse de ella? Me parece que no.
Por no hablar de lo que pasa cuando me toca. El roce de su piel, el contacto físico, que gracias a Dios, es prácticamente nulo, provoca en mi que por unos instantes pierda el sentido de donde estoy, o que esta diciendo incluso él, y todas mis terminaciones nerviosas se centran allí donde su piel toque la mía. Pero cómo ya he dicho, no sucede muy a menudo. No sé por qué, el prefiere mantener las distancias. Siempre.
Y cuando está conmigo, que nunca es a solas, no es él mismo. Se dedica a ser el chico que casi todo el mundo piensa que es, chulo, engreído, pervertido, y borde. Sé que él no es así realmente por que me lo ha dicho más de una vez. Y cuando le pregunté por qué se comporta así, tan solo supo decirme que no lo sabía. Le sale solo. Le duele que le hable de esa fachada, que le llame egocéntrico, capullo, y busca putas. Y me reprocha que no le conozco. Pero entonces le digo que es él quien no me deja conocerle, y se traga sus palabras.
Mis amigos interpretan todos sus actos cómo una muestra de que siente algo por mi, pero yo sé que tan solo es amable conmigo, que sólo somos amigos que aún no ha olvidado a su ex-novia, y que la quiere muchísimo, no está como para pensar en mi. Y aunque me duele un poco, no puedo hacer más que aceptarlo. Puedes llorar, patalear, decir palabrotas y encabritarte como un caballo, pero a la hora de la verdad, tienes que resignarte.
Y ellos siguen diciéndome que vamos a estar juntos. Que un día no muy lejano me besará y yo tendré que admitir que estaba equivocaba, que le gustaba de verdad. Trato de que sus comentarios no me afecten, porque sé que eso no es verdad y si me hago ilusiones, lo pasaré mucho peor. Por el contrario, si me limito a dejar que pasen los días, los meses, sabiendo y asumiendo que no tiene sentido, que simplemente no sucederá y punto, apenas me decepcionaré. Pero insisten tanto que me lo empiezo a creer y tengo tanto miedo... miedo a pasarlo mal, a que llegue el momento en el que todos creen que me besará y que no pase nada y yo me sienta una imbécil...