7 de agosto de 2011

Hoy me siento un caracol.

No es curioso cuándo a veces, aunque estás rodeada de gente que te quiere, te sientes la persona más sola del mundo? Hay veces que parece que tus amigos no te escuchan, o más bien diremos que parece que no te entienden. Puedes contarles tus problemas y ellos te darán su opinión y sus consejos, pero a ti nada te encajará con lo que sientes. A veces, las demostraciones de cariño más espectaculares no bastan para subirte el ánimo. Parece que nadie oye tus palabras aunque grites como si se acabara el mundo, aunque traten de escucharte.
Son entonces tan importantes esos amigos? Siempre vamos jurando que nuestra familia y nuestros más cercanos amigos son la base de nuestra vida y a veces ni siquiera ellos son capaces de romper nuestra burbuja. Como se sienten ellos cuando nos aislamos bajo una pared de agua, que anula cualquier intento de comunicación y nubla la capacidad de ver lo que ocurre en el otro lado? Se sienten molestos, ignorados?
Cuando a tu alrededor la gente pasa por ese estado de pasividad externa y confusión interna, no solemos ser capaces de verlo, no identificamos los síntomas de aquello que ya hemos pasado. Será porque no somos capaces de ver que no exteriorizamos nuestros sentimientos cuando sabemos que nadie los entenderá? Porque, ¿de que sirve tratar de hablar cuando nadie te oye? Es mejor seguir la corriente, ir y hacer aquello que sea necesario en el momento, aunque nuestra cabeza esté en otra parte. Por dentro, trenemos tanto que decir, pero por fuera, la gente nos ve como a caracoles, con toda nuestra vida y nuestros misterios dentro, bien protegidos de ser ignorados.
Y cómo pasar página? Como volver a sentir que los hechos que suceden en tu vida tienen algún sentido? Como volver a sentirte parte de tu propia vida, y no una extraña que no es capaz de valorar, ni para bien ni para mal, nada? Es que estamos esperando a que ocurra algo sin saberlo? Puede que deseemos algo subsconcientemente, algo que de un vuelco a nuestro corazón, algo que nos diga "muevete! Esto es importante! Deja de pensar en eso que se ha llevado ya tantas horas de tu tiempo" Quizás tan solo es un respiro de una mente confusa que se hace tantas preguntas respecto a todo que necesita creer que nada merece ser analizado hasta el punto de que nada se vuelve importante, salvo auquello que nos hizo querer escapar de todo.

Entonces, puede que seamos más independientes moralmente de lo que creamos, puede que no dependa de nadie nuestros cambios de humor. O puede que la misma persona haya tenido tanto que ver en ello y nos haya hecho sentir como una montaña rusa emocional tantas veces que nos acostumbremos a que solo ella sea capaz de controlar nuestro ánimo.
A lo mejor, simplemente, el ser humano necesita a veces volverse caracol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario