28 de noviembre de 2011

Amiga mía.

Querida amiga.
Basta. Se acabó, este es el apocalipsis de las lágrimas de cocodrilo. Es tan solo UN maldito chico de los millones que vas a tirarte en tu vida. Siempre decimos que los buenos están allí, en USA, pero seamos sinceras, SE NOS CAEN LAS BABAS CON LOS DE AQUÍ!
Es el momento de cojer y lanzarle platos a la cabeza, llorar dejando que se te corra el rímel mientras le gritas en plan despechada ¡¡Te di los mejores años de mi vida cabronazo!! Y después toca ponerse los tacones y una minifalda y liarla en Kapi, roneas con todos y al que te toque le pegas un guantazo en plan ¡¡Pervertiidooo!! ¿Que te crees que soy, una fressca?? Pues si oiga y con razón, que tenemos más muescas que un revolver de esos que te gustan a ti.

En resumen que la semana que de "depresión" se va a combertir en "FIESSSSSSTA!"

Por que sí y punto.

27 de noviembre de 2011

You, fucking princess.

Una obsesión casi inhumana, algo que no se puede controlar.

     - You fucking princess - escupió las palabras con asco, resignándose a dirigirle la
palabra, aunque fuera para odiarla en voz alta -  you think you can just leave, with all my dreams, with all my fucking dreams, like if you didn't know that's all i want more?
     - I'm jus following my way.

Eso era más de lo que ella podía soportar

     - That's not your way bitch!! It's my way, my way!! They way i'm always seeking, they way you're always stealing me.
     - What i've stolen you??
     - ... My hopes.

Un odio latente, vivo, que salta cuando quiere, que aparece y se retuerce con el tic-tac de un reloj que grita a los cuatro vientos que tu oportunidad pasó, o que no llega.

22 de noviembre de 2011

Engatusador.

Devuélveme todas las sonrisas que te regalé, por favor. Ah, y no olvides devolverme todas las lágrimas también. No las merecías, pero me di cuenta tarde.

21 de noviembre de 2011

Pondré la otra mejilla.

Hoy me he sentido débil, más que en toda mi vida.
Fui yo la que encontré en el ballet una fascinación mágica, una excitación inhumana. Fui yo la que decidí luchar por poder bailar vestida de licra, fui yo la que lo logré aunque todos iban en mi contra, la que buscó el apoyo de aquellos que quisieran comprender que para mi, bailar, no era sino una manera de caminar y de vivir.
Y soy yo misma, maldita sea, a la que han vencido. Mis piernas no me responden. Me creía ágil, me chuleaba de "aprender rápido", de saber coordinar un par de movimientos, pero mis piernas no me responden. Y por primera vez, se me ha hecho un nudo en el estomago y otro en la garganta y he salido la primera, deseando arrancarme el traje, deseando olvidar que yo, yo,"bailo ballet".

He intentado pensar con claridad. Yo no soy de las que se rinden, me he dicho. Yo no soy de las que se acomplejan, oh vamos, soy más fuerte que eso, me he dicho. Pero no ha valido para nada. No podía evitar la sensación de rigidez, de mirarme en el espejo y sentir que mi cuepo no está hecho para esto. Maldita sea.

Y ella.
Ella es la prueba de que no es mi falta de experiencia, pues lleva el mismo tiempo que yo bailando y en dos repeticiones se desliza sobre el suelo con facilidad. un pequeño giro, inclina la mano, se mueve con un saltito y cae en perfecta posicion y con la vista al frente. No le cuesta ningún esfuerzo y tampoco es que le preocupe demasiado. Es esa manera de moverse que yo, estúpida, decía poseer. Libertad, es lo que tiene.

Y el problema, es mío. Y no pienso decírselo a nadie. No pienso hacerlo. Voy a cerrar fuerte los ojos y a pensar que hasta el lunes que viene, no tengo que volver, y voy a cerrar fuerte la boca y no admitir ante NADIE que tengo miedo, que estoy confusa, y cada lunes afrontaré la necesidad de humillarme a mi misma, con tal de que no me humillen los demás. Ni un solo "te lo dije" ni un "ya lo conseguirás".

No hay crítico más fuerte que tu mismo.

20 de noviembre de 2011

El Momentazo, The End.

"Yo acabé en mi cama, sola, y tu acabaste en la cama de otra, y volvimos a madrid y también a la realidad."

Que puedo decir que no os imaginéis.
Después de que la playa aturdiera mis sentidos una noche y me hiciera pensar que tus ojos y tus manos hablaban de mi cuerpo, después de que pasaras de mi después de descubrir que la tocaste y la deseaste, que intentaste besarla, y después de llegar a mi casa con los ojos rojos, los labios hinchados, enferma y desganada, una vocecita en mi cabeza, el pepito grillo que la primera vez que te vi me dijo "Aléjate!!" y al cual no escuché, resurgió de las profundidades en las que lo enterré una vez. Y me habló. Y me dijo, alto y claro:

         - Mátale. Es la única manera de acabar con él.

Y eso hice. Asesiné tu presencia de mi vida, desapareciste. Prohibí a mis amigos volver a mencionarte, destruí tus fotos, tus sms's, tu número de mi agenda. Nadie hubiera podido decir que alguna vez te había conocido.

Pasé el mejor verano de mi vida. Sin amores de verano, es cierto, sin playa, porque yo misma lo decidí así. Pero y qué mas da? Me tiraba al sol cada día, con los auriculkares a todo volumen, una revista y productos para la piel. Salkí de fiesta fumé y bebí y olvidé por completo que tu existías o que yo alguna vez te había necesitado. Hasta que Pepito Grillo habló de nuevo.

        - Es la hora de la verdad - me dijo - Apenas quedan unas semanas para que empiece tu nueva vida.

Y hubiera sido perfecto, si él ni hubiera estado allí. Llegó un poco más tarde, con su chulería habitual, y cara de despiste eterno. No sentí nada. Ni excitaión, ni palpitaciones, ni emoción, ni tampoco odio. Y ya se sabe lo que dicen, lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia.




Pero ah, amigos, nada es para siempre.
Y un buen día, cuando pensé que nuestra historia estaba cerrada y cosida, y le hablé de otro chico, le hablé de un sentimiento real, cuando le abrí un poco las puertas de mi delicada intimidad, bombardeó el muro en el que guardé todo lo que sentía por el, y este se derrumbó como un castillo de arena. Estalló la burbuja y se me inundó la sangre del olor de su piel, de las palabras caídas de su boca, y de sus mentiras. Maldita, maldita sea, nunca jamás dejaré de ser adicta a él.

Y el verdadero final de esta historia nunca será escrito. Podría escribir cada pensamiento y sentimiento que tenga hacia él, o cada vez que le vea pero lo cierto es que, a excepción de mi gran amor, si es que llega algún día, ningún otro clavo sacará esta estaca, ningúna cuarentena anulará esta drogodependencia, y nunca jamás tendré voluntad propia, por que si él me dice "ven", no importará el tiempo que halla pasado, iré aunque tenga que caminar sobre brasas para alcanzarle.

Es la triste y maldita realidad. Pero de momento, te esquivaré para ser feliz :)


19 de noviembre de 2011

Ahora las cosas han cambiado.

- Entonces qué, quieres esperar ?
- Si estás dispuesto a esperar por mi, no necesito esperar.

[Kiss]

13 de noviembre de 2011

Síndrome de abstinencia

Hay algo de excitante en perseguir aquello que deseas.
En imaginarte como será su boca, a que sabrá su piel, como será el sexo... o las escenas románticas. No sabes si llegarás a ello o no, por lo que, soñar es gratis y fácil.

Es como pensar en... sexo. Te han contado como será, te lo imaginas mil veces... pero no sabes lo que es hasta que lo pruebas.
Una vez que consigues aquello que deseas, quieres más, y más, y más.

Pequeña, esa quemazón en la garganta no es resaca...
Es síndrome de abstinencia de su puta boca ;)


11 de noviembre de 2011

Eres el agujero negro de mi vida.

A que huele tu piel? Me huele a lágrimas.
Cargas con el peso de demasiadas fantasías. Cargas con la historia de chicas que jamás te tocaron si quiera. Te ven por los pasillos, en el andén del metro, te ven paseando por la calle, pero nunca van a tocarte, ni a besarte, ni a escuchar palabras bonitas de tu boca.
Y yo, que estoy en la línea intermedia entre tu juguete y tu bufón, observo pasiva, callada, con las manos en los bolsillos. De vez en cuando me arrastras hasta ti, y me permites que huela tu piel. Huela el daño, el dolor, huela la cocaína adictiva de tu piel.

Antes, no creía que un hombre pudiera ser como una droga, creía que no existía la adición a una boca. Pero es la verdad. Soy adicta a toda la mierda que me das, adicta a ser tu segundo plato, adicta a no ser nada en tu vida, adicta a tus mentiras.

I told him i found love.
I told him there's a boy in my life.
But he knows, that i didn't forget him.

10 de noviembre de 2011

El Momentazo, 2ª parte.

(Bloggers que me leeis, que en realidad... sois muy poquitos, aquí os dejo la continuación del Momentazo )

"Lo que pasa es que estás coladita por mi, a ver si te crees que la gente no habla. Y es tu problema por ir contándoselo a todo el mundo. No es mi culpa si estás amargada por no haber podido decírmelo antes."
Y el aire se escapó de mis pulmones, y de repente y sin nmotarlo se me empañaron los ojos, apenas podía ver nada. Pero yo no sollozaba, como sollozar? No era capaz de entenderlo. Aquello no podía ser real, no lo era, no lo era. Pero lo era. Y él siguió diciendo todas aquellas palabras hirientes, retorció el puñal en la herida. Y era tarde para arreglarlo, pero lo negué todo, y él se rió de mi. Deseaba poder tenerle cerca para pegarle con mis pequeños puños todo lo fuerte que pudiera, deseaba poder arañarle la cara y de alguna manera acabar con aquella humillación tan terrible. Y lo peor era que él no tenía la culpa.
La culpa era mía.
Fui yo la que se imaginó todo aquello que realmente nunca pasó.
Cómo pude volver a mirarle a la cara? Sinceramente no lo sé. A veces me las doy de fuerte, y otras de víctima. Y la verdad es que a la hora de la verdad mi cerebro funciona solo. Yo solo sé que un día el me sonrió, y todo volvió a empezar. nunca mencionó aquello y me hizo sentir como si realmente él jamás se hubiera enterado de nada.
Cómo pude ser tan tonta de seguir en aquel juego mortal? Por que sus miradas valían más que todas las lágrimas que lloré aquel día, colgada del teléfono, cuando las únicas ganas de vivir me las dió ella. Por que aunque suene a hormona adolescente, realmente quieres morirte.
Pero pasaron los meses. Yo era débil a su lado. Me sentía adicta a él, a su sustancia dañina. Y llegó el verano, y con él la playa, y él me hizo sentir como en una película donde todo acaba bien. Estuve tan cerca de sus labios que casi los rozaba.
Pero yo acabé en mi cama, sola, y tu acabaste en la cama de otra, y volvimos a madrid y también a la realidad.
Continuará...
 

3 de noviembre de 2011

El Momentazo, 1ª parte.

Hace mucho tiempo, en una excursión escolar, una niña de pelo corto algo fea y soñadora se acercó a ese rubio tan guapo de melena sedosa y cuerpo escultural. Y aunque sabía que él jamás la vería, se  sentó muy cerca y recibió, como del cielo, un regalo milagroso, él la tocó. Su pierna tembló cuando él puso su mano encima y su cerebro perpadeó cuando él le guiñó un ojo. Un guiño, que sería el primero de muchos.
Y aquel momento sería recordado por ella para siempre, como: El Momentazo.

Aquella soñadora de pocas curvas y gafitas, le puso de nombre super-secreto Quesito. Algo ridículo, sí, pero dificil de averiguar, al menos.
Se pasaba los días persiguiéndole y pensando en él. Y su mejor amiga, llamemosla Ator, le dijo: "Querida amiga, no ves que Quesito es un mujeriego? No te conviene!"
Da igual, pensaba ella, aunque fuera el mejor chico del mundo, jamás se fijaría en mi.

Y quiso de nuevo el cielo, el desino o el universo, que un día normal, comiendo como todos los días, él se sentara a su lado, sonriendo.
Y desde aquel día hasta el último del curso, comieron juntos. Y se hicieron amigos. Y empezó a pasar su tiempo libre con él, y con sus amigos. Y Ator le decía: "Vas bien, vas muy bien!"
Incluso, empezaron las indirectas. Más que indirectas, empezaron los dardos, el tonteo. Los guiños en momentos muy oportunos, las frases de sus canciones favoritas, un "me gusta como tienes el pelo hoy" a lo que ella respondía "ya sabes que a mi me encanta tu pelo"; las insinuaciones, las bromas sobre temas... candentes. Ator estaba segura de que Quesito se había fijado en ella. De que aquello eran indirectas de algo más. A ella le parecía imposible. Intentó deshacerse de aquellas locuras, pero era demasiado tarde, lo que sentía por él ya no era solo atracción física, le gustaba de verdad.

Hasta que un día, sin más explicaciones, él llegó con una "buena" noticia. Tenía novia.
Ella no pudo soportarlo. Su visión miope tras las gafitas se nubló y se encharcó de lágrimas, su boca se secó y la ira más rencorosa y dolida nació en su pecho. Como se atrevía! Darle esperanzas para luego arrebatárselas! Y sin más explicaciones y tras una gran pelea sin sentido, dejó de hablarle. Comía mirando al horizonte, ajena a la conversación de él. Más de una vez le pilló contándole a sus amigos la pelea. Un día, mientras sudaban metidos en el chandal de uniforme, en la clase de deporte, la profesora tuvo una mala idea, les puso juntos.
Quesito, sin ni siquiera saber por qué lo hacía, le pidió perdon una y otra vez, con todas las carantoñas que pudo. Ella hizo esfuerzos por ignorarle, pero era dificil. Algo raro estaba pasando. Él preguntaba "que te pasa conmigo?" pero cuando ella respondía "me caes mal, no soporto tu manera de tratar a las tías" con voz ahogada por el esfuerzo de correr y hablar al mismo tiempo, él volvía a repetir con una sonrisa "pero QUÉ te pasa CONMIGO?".

La pobre empezó a preocuparse. Sabría él algo? Entonces, a punto de acabar la clase, el la cogió por los hombros, la miro fijamente y le dijo "Tú sabes a que me refiero, por que no me dices lo que te pasa y punto?" Ella, asustada y a la defensiva, estalló, y de un grito le soltó que estaba harta de que se creyera superior a todo el mundo, de que pensara que todas las tías estaban a su disposición y que nos podía tratar como a un pañuelo, de usar y tirar, y mofarse con sus amigotes de todo aquello.
Quesito parecía dolido. "Eso es lo que crees?" "Sí!"

Horas después, sin ninguna delicadeza y atravesandola con su fría indiferencia, le dedicó estas palabras:

"Lo que pasa es que estás coladita por mi, a ver si te crees que la gente no habla. Y es tu problema por ir contándoselo a todo el mundo. No es mi culpa si estás amargada por no haber podido decírmelo antes."
Y.... Telón.

1 de noviembre de 2011

Lo que pudo haber sido.

Lo que pudo ser y nunca fue.
Debo de ser masoquista por que no puedo dejar de pensar en aquellos días. Tú tienes la culpa, por supuesto, de decirme esas cosas ahora, que sabes que soy débil. Ahora que es cuando menos te intereso, pero ahora que mi cabeza da vueltas hecha un lío, aprovechas y me recuerdas todo aquello. Tus boca, tus besos, tus manos, tus caricias, tus ojos, tus guiños... Tus miradas detrás de tu escudo, parecías querer decirme siempre algo, me imaginé tantas cosas... Me inventé todo aquello? Ya no sé. Nunca lo sabré, por que aquella noche, justo antes de poder besarte, y saber de una vez si aquello era verdad, huí. Huímos, ella y yo. Y esa noche, dormiste con otra. Para ti fue tan fácil como mirar hacia otro lado.
La verdad más pura es que esto aún me duele y me quema como una herida reciente. Así que aquí acaba esta entrada.


Voy a contarlo, voy a contarlo todo, aunque tú nunca vayas a saberlo.