Lo que pudo ser y nunca fue.
Debo de ser masoquista por que no puedo dejar de pensar en aquellos días. Tú tienes la culpa, por supuesto, de decirme esas cosas ahora, que sabes que soy débil. Ahora que es cuando menos te intereso, pero ahora que mi cabeza da vueltas hecha un lío, aprovechas y me recuerdas todo aquello. Tus boca, tus besos, tus manos, tus caricias, tus ojos, tus guiños... Tus miradas detrás de tu escudo, parecías querer decirme siempre algo, me imaginé tantas cosas... Me inventé todo aquello? Ya no sé. Nunca lo sabré, por que aquella noche, justo antes de poder besarte, y saber de una vez si aquello era verdad, huí. Huímos, ella y yo. Y esa noche, dormiste con otra. Para ti fue tan fácil como mirar hacia otro lado.
La verdad más pura es que esto aún me duele y me quema como una herida reciente. Así que aquí acaba esta entrada.
Voy a contarlo, voy a contarlo todo, aunque tú nunca vayas a saberlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario